miércoles, 20 de enero de 2021

DÁNOSLE HOY...




Las enfermedades autoinmunes como la celiaca o los síndromes de sensibilidad central se han disparado en los últimos años y una de las razones principales es la elaboración del pan. El pan que comemos actualmente no tiene nada que ver con el que consumíamos hace 50 años, las semillas se han modificado para aumentar la producción y las harinas se refinan para que sean más blancas eliminando la fibra y muchos de los principios activos que las hacían digestivas, pero hay otro problema más importante. Desde siempre, la fermentación de la masa había tardado alrededor de las 18 horas, un proceso natural lento pero necesario para la elaboración de un pan de calidad, pero con la implantación de la nueva levaduras el proceso que reducido a poco mas de una hora, una enorme ventaja para los fabricantes pero un veneno para los consumidores. El pan elaborado por este proceso contiene de cuatro a seis veces mas gluten que por el método tradicional y su consumo ha desencadenado una cadena de reacciones alérgicas que con el pan clásico no se habían producido y eso por no hablar de los conservantes y saborizantes que se la agregan a los mal llamados "panes de molde", Por suerte, de un tiempo a esta parte, los consumidores nos estamos concienciando y cada vez son mas las panaderías clásicas que vuelven a resurgir en nuestras ciudades, hornos donde el pan vuelve a ser el de siempre con todo su sabor y calidad alimentaria. Pasemos de largo de los panes industriales de los supermercados y volvamos al pan nuestro de cada día, nuestro paladar nos lo agradecerá u nuestra salud también.

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