viernes, 26 de junio de 2020

POR UN MÓDICO PRECIO



Nuestra conducta ante la enfermedad es similar a la del conductor que circula sin rueda de recambio, pincha un neumático y en lugar de buscar el pinchazo y repararlo, va a una estación de servicio para que le inflen la rueda, circula unos kilómetros y vuelve a quedarse sin aire y así sucesivamente hasta que la cubierta queda destrozada y tiene que abandonar el coche. Nuestro organismo no tiene recambio y en lugar de buscar donde tiene el escape y repararlo nos dedicamos a inflarlo de pastillas hasta que acaba reventando.
Si el conductor hubiera vigilado el estado de sus neumáticos, seguramente no hubiese pinchado, porque todos sabemos que una cubierta en buen estado es mucho menos vulnerable y si pierde aire, es mucho mas fácil de reparar.
En cada esquina tenemos una estación de servicio que por un módico precio nos inflan las ruedas, pero a ninguna de ellas le interesa arreglarte el pinchazo.

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