jueves, 4 de diciembre de 2008

EL CONTRATO DEL AMOR




Los abajo firmantes, reunidos libre y voluntariamente se comprometen a:
Amarse y respetarse más allá del espacio y del tiempo.
Entregarse sin exigir y ayudarse sin anular.
Recordar que e a pesar de ser un solo cuerpo, son dos cabezas distintas.
Que la libertad individual forma parte de la esencia de la persona
y que la igualdad en derechos y obligaciones es la base del verdadero amor.
Se comprometen a perfeccionarse y evolucionar conjuntamente, pero sin injerencias ni interferencias.
A mantenerse sanos de cuerpo y espíritu, por el otro y por uno mismo.
A entender que lealtad significa estar siempre donde y cuando se os necesite
Que la fidelidad perruna, no es una forma de amor si no de negación.
Que cada uno necesita un espacio propio e inviolable donde retirarse cuando lo precise.
A luchar contra la rutina mortal y el silencio estéril.
A utilizar la palabra como una herramienta, jamás como un arma.
A pensar que cada día es el primero y puede ser el último.
A recordar que este amor que hoy se prometen, es un ser vivo que puede crecer, florecer languidecer y morir.
Y que si a pesar de los esfuerzos, la vida decide separaros, hacerlo sin odios ni rencores, recordando tan solo los momentos luminosos, que nada ni nadie os podrá arrebatar.
Que Dios os de la fuerza para cumplirlo, la flexibilidad para interpretarlo y la sabiduría para entender que el espíritu de este pacto está por encima de su letra, y que siempre podréis completarlo y perfeccionarlo.

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