sábado, 1 de diciembre de 2007

¿ESTAS AHÍ?




Cuando la casa echó cierre al día y su mujer llevaba más de una hora en el habitual sopor de cada noche, el hombre se levantó en sigilo, abandonó el dormitorio, cogió el portátil y se encerró en el cuarto de baño. Desde que instaló el WIFI disfrutaba de una clandestinidad nómada que le permitía conocer cada rincón de su hogar desde ópticas nuevas.

Melokotón: ¿Hay alguien?
Fresita: Hola, ¿quién eres?
Melokotón: El rey de la noche que anda sin consorte, ¿quieres ser mi reina?
Fresita: ¡Frena, vas muy rápido! ¿Te das cuenta de que juntos podríamos montar una frutería?
Melokotón: Si todas las piezas saben como tu boca nos haríamos de oro
Fresita: ¿Siempre eres tan directo?
Melokotón: Sólo con los frutos rojos, las naranjas se me agrian.

Así empezaron a contarse una vida inventada: otra profesión, una familia irreal, los nombres ficticios, gustos robados y pasiones propias. Los dos nicks devanaron el tiempo entre jigas, bites y mentiras y, como era de prever en el recorrido cibernético por lo mundano, de las frutas pasaron a la carne.

Melokotón: ¿Dónde tienes tu mano derecha?
Fresita: Sobre el teclado, ¿se te ocurre un sitio mejor?
Melokotón: ¿Me la prestas?

Con palabras tan ansiosas como los besos nunca dados, el hombre fue guiando a su compañera de adulterios virtuales por el universo del onanismo. Fue entonces cuando el mundo real le cayó encima golpeando la puerta.
- "¿Estás bien? Me acabo de despertar, no te he visto y me he asustado"
- "Ahora voy, cariño, tengo mal la tripa"

Fresita: ¿Sigues ahí?

Vaya, se ha colgado el ordenador. Y al otro lado de la pantalla quedó una fresa a punto de ser devorada.

M.T. VIEJO

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